El dolor es una señal que envía nuestro sistema nervioso conocer que algo está yendo mal en el organismo, por lo tanto es muy importante para la protección de nuestro cuerpo.
Pero, ¿si no sienten dolor cómo saben que padecen esta enfermedad?
A menudo acuden a consulta con heridas, huesos rotos y otros problemas de salud refiriendo que no han sentido dolor ante lo sucedido. Además se les suele realizar una biopsia cutánea para determinar si presentan las fibras nerviosas encargadas de la respuesta ante el dolor, o en el momento del embarazo se suele realizar un examen genético del feto donde se puede saber si presentará alguna enfermedad genética en el momento del nacimiento, en él podremos determinar si alguno de los genes relacionados con dichas fibras nerviosas se halla mutado.
Los síntomas que se adhieren a esta enfermedad son los siguientes:
- Incapacidad de sentir sensaciones de dolor.
- Presencia de heridas, moratones, problemas de salud o incluso huesos rotos que pueden pasar desapercibidos.
- Heridas en los dedos o en la mucosa oral causados por mordiscos o quemaduras múltiples, sobre todo en niños pequeños.
- Se puede producir anosmia, que es la falta de olfato e incluso puede haber problemas intelectuales, de sudoración, de producción de lágrimas o de no concebir la temperatura fría o caliente.


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